El patito feo
de Hans Christian Andersen
El patito feo
de Hans Christian Andersen
San Jorge, el dragón y la princesa. Paolo Uccello. 1456.
Las obras de la literatura infantil y juvenil tienen un valor estético que se da como presupuesto que justifica la presencia de esta asignatura en el plan de estudios que los alumnos cursan para obtener el Grado de Magisterio. El propio concepto de “Literatura” contiene en su definición la categoría de “estético”, lo cual, en pocas palabras, sería algo así como decir que hay determinadas obras escritas, un selecto grupo de producciones escritas, que alguien ha considerado cercanas a un ideal: la Ilíada de Homero, las Odas de Horacio, el Quijote, o, en lo que a nosotros nos afecta, la Caperucita Roja de Perrault o El patito feo de Andersen. Dicho ideal, platónico ideal, es el fundamento de todas las artes: tender hacia la idea de lo bello gracias a muestras y ejecuciones concretas, que van desde las puramente visuales como la Pintura y Escultura o intelectuales como la Literatura y la Música, pasando por la duplicidad de artes del Teatro o el Cine, y hasta las basadas en otros sentidos como la Gastronomía, o la Perfumería, o en tecnología como la Fotografía o el Diseño Gráfico. La misma consideración de extraordinarios por su cercanía a un ideal estético, aunque en distintos soportes artísticos, tendrán la Venus de Urbino pintada por Tiziano; el escultural David, cincelado por Miguel Ángel; las poesía de las Églogas en Garcilaso de la Vega, la Pequeña serenata nocturna de Mozart; un tragedia, el Edipo de Sófocles; Lo que el viento se llevó, con la llegada del cine; el Té verde esferificado de Ferrá Adriá; o un aroma de Channel o Lancôme; todos son en el fondo la misma cosa: búsqueda de un ideal mediante las herramientas disponibles según el arte ejercido. Partimos, por tanto, de que esa búsqueda tras los pasos de la belleza que reside en las obras escritas destinadas a infantes, niños, púberes, adolescentes y jóvenes recibe un tratamiento de axioma que no vamos nosotros a poner en duda, pues sería tanto como poner en duda el juicio de los expertos en “estética literaria” que han participado en la selección de las obras incluidas en el corpus de literatura infantil y juvenil. Los alumnos de esta asignatura lo deben conocer para, llegado el momento, rendir cuentas de lo aprendido, todo ello con la finalidad de que adquieran “los conocimientos y habilidades necesarios para la enseñanza de la literatura infantil y juvenil y la promoción de hábitos lectores en Educación Primaria”. Un objetivo este de importancia crucial para el correcto desarrollo psico-evolutivo del niño en sus diferentes etapas. Las primeras lecturas son las que una mayor huella provocan en el ánimo del niño. Las lecturas infantiles quedan para siempre grabadas, fueran las que fueran, porque el niño no distingue entre “literarias” (como un fábula de Samaniego) y “no literarias” (como una revista o un periódico). Mas sin entrar ahora en este aspecto psico-pedagógico de la “selección de lecturas para un niño”, y las implicaciones que conlleva en el terreno de la formación ética y la progresión de la personalidad, vayamos al meollo de la asignatura, que no otra cosa es que seamos capaces, en ese corpus literario, “de apreciar, valorar e interpretar sus principales aportaciones estéticas y temáticas”, así como comprender el “contexto histórico” en el que estos textos se insertan. Para conseguir estos objetivos, y partiendo del corpus de obras, comenzaremos por una lectura analítica y razonada, una lectura atenta, detenida y reflexiva que dé lugar a la crítica y el juicio, lo cual no es tarea simple ni fácil, pero es la clave de bóveda que sujeta toda la estructura: sin análisis, sin reflexión, sin crítica no hay “juicio” posible, pues a lo más habría una valoración, una opinión, un encomio o una invectiva, prevaleciendo lo emotivo sobre lo racional, pero nunca una “razón fundada en el análisis”, que es lo que pretendemos. Con respecto al objetivo de ser capaz de valorar por parte del alumno el corpus de literatura infantil y juvenil, se evaluará mediante “pruebas de carácter teórico-práctico” (exámenes) que en su momento serán concretadas, referidas a la interpretación por parte del alumno de las obras analizadas. La evaluación de competencias adquiridas por el alumno es tarea ineludible que obliga a profesor y alumno, cada uno en su esfera de actuación, pero de un modo sin duda corresponsable. Las notas obtenidas son un diagnóstico de la situación con respecto a lo aprendido, un diagnóstico objetivo, para lo cual se utilizarán pruebas de objetividad máxima, como los exámenes tipo test en la parte teórico-práctica (50 % de la nota final), pero también pruebas basadas en criterios de estética literaria, como es la valoración de libros por parte del alumno (30 %) de acuerdo a unas pautas y modelos ofrecidos por el profesor, así como la impresión ofrecida por el portafolio (20 %) que presentará cada alumno a modo de percepción personal de lo aprendido. No obstante el alumno podrá acogerse a una modalidad de evaluación consistente en una única prueba teórico-práctica (100% de la nota final) sobre contenidos teórico-prácticos. Llegamos en suma desde los fines a los medios que se utilizarán para la consecución de los citados objetivos: por un lado, un estudio teórico de contenidos que sería la aportación científica a la literatura infantil y juvenil, y, por otro, la dialéctica, entendida como diálogo productivo de nuevas y vigorosas ideas. A esas dos labores se dedicarán las horas de clase presencial: a la teoría, basada en una bibliografía de ensayos −Como una novela, (PENNAC, 1993) y Lecciones de poesía para niños inquietos (GARCíA MONTERO, 2000)−; y a la praxis, centrada en el corpus de literatura infantil: theoria sine praxi, currus sine axi. Los contenidos teóricos serán aplicados a la interpretación de los textos, pero también de estos podrá surgir algún elemento teórico nuevo y reseñable. Citamos finalmente los contenidos teóricos de la asignatura, así como las obras de literatura infantil que serán objeto de análisis. TEORÍA: 1. La literatura infantil y juvenil: conceptos y límites. 2. De la enseñanza de la literatura a la educación literaria. 3. Los géneros: Poesía, Narrativa y Teatro para Educación Primaria. 4. El libro-álbum y el libro ilustrado. Nuevos géneros, nuevos soportes en Educación Primaria. PRÁCTICA: El patito feo (ANDERSEN, ed. 1996); Cuentos en verso para niños perversos (DAHL, 1995), Algunos niños, tres perros y más cosas (FARIAS, 1981); Caperucita Roja (GRIMM, ed. 1992); Edelmiro II y el dragón Gutiérrez (LALANA, 1990), Manolito gafotas (LINDO, 1994); No pidas sardinas fuera de temporada (MARTÍN y RIBERA, 1987); Ahora no, Fernando (MCKEE, 1984); La rana mundana (MURCIANO, 1988); Libro de las preguntas (NERUDA y FERRER, 2006); Diecisiete cuentos y dos pingüinos (NESQUENS y URBERUAGA, 2000); Poesía española para niños (PELEGRÍN, 1969); Caperucita Roja (PERRAULT, ed. 1980); El príncipe encantado, Juan el de la vaca, La hormiguita (RODRÍGUEZ ALMODOVAR, 1995); Donde viven los monstruos (SENDAK, 1995). Para un análisis y valoración de las obras del corpus literario propuesto, se ofrecen a continuación unas pautas: 1. Impresión de la obra: argumento, tema, situaciones, ambientes, personajes, estilo, recursos literarios, contenido idológico, tipo de edición, ilustraciones, etc. 2. Análisis de los distintos elementos y características que son específicos de la obra: género literario, originalidad del argumento, estructura narrativa, el narrador y sus voces, temas, motivos, tópicos, coherencia del final, valores éticos y morales, tipo de lenguaje y recursos estilísticos en función del contenido. 3. Emotividad de lo narrado y su efecto sobre el lector. Las obras escritas para niños rebosan sentimientos, por lo cual deberemos atender a la sensibilidad, dulzura, frialdad, pena, temor, compasión, suspense, humor, alegría. 4. Comentario de la edición del libro: características técnicas, materiales, calidad y forma de las ilustraciones, formato externo, portada, contraportada, indicaciones de los editores, prólogo, colección, edades recomendadas, diseño de página, interrelación verbal-visual 5. Adecuación a los intereses de los niños: facilidad de la lectura, dificultades de comprensión lectora o competencia literaria, dificultades temáticas, lingüisticas, intertextuales y culturales). TEMARIO de la asignatura en la parte téorico-práctica (50 % de la nota):
Introducción a la literatura infantil. Un poco de historia. Marcos curriculares en Educación Infantil y Primaria. Desde la LOGSE a la LOE. Factores socioculturales en la producción literaria para niños: enfoque diacrónico. El mercado editorial en literatura infanil. La investigación. La crítica. Orígenes de la Literatura Infantil. Argumentos que niegan su existencia. Definición de Literatura infantil. Enfoque comunicativo. La lengua literaria. El lector modelo. Literatura juvenil. Nuevos géneros: el libro-álbum, el libro ilustrado. Lo políticamente correcto. Fuentes de la Literatura infantil. Bibliografía. Bibliotecas digitales. Revistas. Webs. Blogs. Adaptaciones. Selecciones. Catálogos.
Didáctica de la literatura. Educación del lector. Educación literaria. El lector. la competencia lecto-literaria. El texto. El intertexto. Cánones literarios. El lector “alternativo”. Fomento y creación de hábitos lectores. Animación a la lectura. papeles mediadores de la escuela, familia, biblioteca, editoriales, críticos, distribuidores, libreros. Actitud ante la lectura. El placer de leer. Compartir lecturas. Los “derechos del lector” (Pennac). “Tiempo de silencio”. Espacios públicos para la lectura. Espacios privados. Nuevas formas de contar.
Concepto. Funciones del lenguaje (expresiva, poética y lúdica). Denotación y connotación. La imagen poética. La metáfora. La poesía, el juego, la creatividad. Clasificación de la poesía infantil. Folklore. Autores. Nanas. Rondas. Juegos. Mentiras. Patrañas. Disparates. Trabalenguas. Adivinanzas. Retahílas. Canciones. Romances. Romancillos. Fábulas. Refranes. Rimas. Oraciones. Lenguaje poético. Tópicos. Poesía en la escuela. Poesía escrita por niños. Edad Media: poesía tradicional de transmisión oral. Ss. XVI, XVII, XVIII, XIX, XX.
Querido Lucilio:
Comienza a mirar por ti mismo. El tiempo que hasta ahora dedicabas a los demás, el tiempo que te hacían perder o el tiempo que te sobraba, lo mejor que puedes hacer es recogerlo y guardarlo. Convéncete, al final me darás la razón: parte del tiempo nos lo roban, parte nos lo quitan, parte se pierde solo. Es, sin embargo, la mayor pérdida de tiempo, el hacer las cosas sin prestar la debida atención. No tienes más que fijarte en que gran parte de la vida se le va a la gente haciendo las cosas mal; se les va casi toda su vida a los que no hacen nada; y la vida entera a los que no meditan lo que hacen. Difícil te será encontrar a quien ponga precio a su tiempo, a quien valore cada día, a quien se dé cuenta al cabo de que morimos cada día un poco. Porque en esto nos equivocamos principalmente, querido Lucilio, en mirar la muerte como en lontananza, sin notar que la muerte es la que va forjando el pasado; y sin comprender que todo tiempo pasado pertenece ya a la muerte. Por eso, mi querido Lucilio, haz lo que en tus letras me comunicas que estás haciendo: ocupar completamente tus horas; no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, pues cuando algo se te quede sin hacer, está entonces la vida transcurriendo en vano. Todo –fíjate bien, Lucilio– todo nos es ajeno salvo el tiempo que dedicamos a nosotros mismos. Ese único objeto fugaz y resbaladizo estamos naturalmente destinados a poseer. Y hay quienes rechazan el tenerlo. Tan grande es la estulticia de los mortales que ven normal que se les demande judicialmente por asuntos insignificantes, sin ninguna importancia y fáciles de reparar; pero, sin embargo, nadie considera que tiene una deuda con alguien por haber recibido su tiempo; cuando este es el único bien que agradeciendo nadie puede devolver. Quizá te preguntes qué hago yo mismo, que en esto te estoy aconsejando. Te seré muy sincero: sí, soy derrochador, pero al mismo tiempo diligente; por eso calculo con exactitud en qué empleo mi tiempo. No puedo decir yo que no lo pierda, pero sí te podré decir en qué, por qué y cómo lo pierdo. Te explicaré las causas que son de esta mi pobreza, si bien me ocurre lo mismo que a la mayoría, no llegados a la indigencia por sus defectos: todos los compadecen, pero nadie los socorre. ¿Qué ocurre entonces? No considero pobre a quien tiene suficiente, por muy poco que aquello que le sobre, sea. Ahora bien, tú, mi querido Lucilio, reserva haberes para los malos tiempos y comieza hacerlo ahora que son todavía buenos; pues, como dice el refrán: “Tarde llega el ahorro, si ya hemos llegado al fondo”. Además, lo último que queda no sólo es lo mínimo, sino también lo peor.
Saludos
(Carta primera de Séneca a su amigo Lucilio)
FRINÉ ANTE EL AREÓPAGO
Jéan Léon Gérome, 1861
El cuadro de Gérome nos presenta a Friné, la hermosa hetera ateniense que fue modelo del escultor Praxíteles. Está ante el Areópago, el tribunal de ancianos encargado de juzgar si la joven había incurrido en delito al pretender emular a la misma Afrodita y pensar que superaba a la diosa en Belleza. El defensor de Friné era nada menos que el convincente orador Hipérides. Retiró la clámide que cubría a la acusada y dijo: “Juzguen, juzguen Vds. mismos, si dentro de tanta belleza puede haber alguna mácula de maldad”. Y los jueces, convencidos por tan poderoso argumento, absolvieron a la hetera.
Prosigamos. ¿Quién podría dirigir sus pasos hacia la Justicia sin antes haber hollado las tierras de la Belleza, primero, y de la Bondad, después? La enseñanza de Diotima, o de Sócrates, o de Platón, que podemos leer en el Banquete (obra cumbre de la Filosofía-Literatura-Arte), es muy clara al respecto. Resumo yo mismo:
Quien pretendiere conocer lo que está bien y lo que está mal, deberá primero ejercitar su pensamiento en la distinción de las bellezas individuales de los cuerpos. Entiéndanse por ello “cuerpos” que desprendan los radiales fulgores hacia los erotipos entre los cuales se siente atracción recíproca: Mars-Venus, Apolo-Apolo, Diana-Diana. Es decir, mira dentro de ti cuál es el ideal de belleza que imprime en tu alma las huellas más vivas. Búscalo. Te sobrarán ocasiones. Las imágenes te asediarán. Encontrarás rasgos que se repiten y conforman la idea que ya antes habíamos buscado dentro de nosotros mismos. Expresa entonces la idea, joven aventurero/-a (sic) de la Justicia, y si has seguido bien los pasos de la sabia Diotima de Mantinea, sigue la senda de la Ciencia, lenta pero segura, insegura pero precisa, comenzando por las matemáticas, por ejemplo, para pasar después a la descripción física de la Tierra y la comprensión de las leyes que la rigen. Y si aún te quedan fuerzas y ganas de continuar, antes de llegar a la Justicia, ideal supremo por todos anhelado, es preciso estudiar lo que mueve a actuar a los hombres (y mujeres), el resorte último y profundo que nos induce a obrar. Que en cada cuál es distinto. Empieza por ti. Y por hoy ya basta.
Como han podido Vuesas Mercedes comprobar, ante el riesgo de llegar a una aporía en la disquisición BIEN-MAL en otro momento expuesta, hemos echado mano del Banquete platónico para poder salir de la encrucijada en la que estábamos.
DEMÓSTENES EJERCITANDOSE ANTE LAS OLAS,
Jéan-Jules Antoine Lécomte du Nouy
1870
Llegados a un punto y aparte en la consideración de las ideas del Bien y del Mal, necesario nos es llegar a una primera conclusión que permita dirigir nuestros pasos por alguna senda. La conclusión bien podía ser esta: sólo en nuestro fuero interno reside la Moral, pero como hay tantos fueros internos como personas y nada del Hombre nos puede ser ajeno, habrá que aprehender el mínimo común Bien o Mal alojado en al Alma de la Humanidad.
Tarea difícil, mas no imposible. Miremos a la Naturaleza. De acuerdo a las enseñanzas de la Universidad de la Stoa, la felicidad sólo está en vivere secundum naturam (“vivir según la Naturaleza”). Será entonces la Virtus el obrar y el actuar del modo más natural posible. Investiguemos, por tanto, la Naturaleza, y no sólo la del Hombre, sino también la de Gea y la de Cosmos. Cuando el Homo sapiens encuentre su lugar en el Cosmos, podrá comenzar a valorar cuál es su Razón de Ser. Mientras tanto, tampoco está de más pensar cuál es esta, por si podemos adelantarnos un poco en las previsiones y evitamos así ser arrollados por un meteorito.
Pero antes, vendrá bien saber cómo se desarrolló en la Grecia Antigua el arte de hablar, razonar, convencer y deleitar, la llamada Rhetorica.
El talento natural y superior de Grecia para la actividad intelectual quedó plasmado en la Retórica, vinculada desde sus inicios a la democracia. Los primeros teóricos de este arte son Córax y Tisias de Siracusa, ciudad fundada por Corinto. La caída de la Tiranía a principios del S. V. a. C. y la instauración de la democracia dio lugar a una redistribución de las propiedades de los ciudadanos. Los tribunales judiciales decían a quiénes concedían unas fincas y a quiénes se las negaban. El poder de la Razón y la expresión convincente eran necesarios e imprescindibles para todo ciudadano. El saber comenzó a ocupar lugar. Pronto en Atenas la Retórica cobró auge, al tiempo que la democracia iba adquiriendo mayor radicalidad. Toda Grecia se había entregado al arte supremo de la convivencia entre ciudadanos. La democracia ateniense había florecido mediante la Palabra, pero Sócrates murió por defender la Verdad. Y Esparta, aristocrática y guerrera venció a Atenas, democrática e imperial. Y ni siquiera Demóstenes, culmen de la oratoria ateniense, pudo parar la fuerza de Filipo II, rey de Macedonia y padre de Alejandro Magno. Eran otros tiempos. ¿O son los mismos?
La muerte de Sócrates, de Jacques Louis David, 1787
Metropolitan Museum of Arts de Nueva York.
Epistulae morales ad Lucilium III, XXIV, 4
In carcere Socrates disputavit et exire, cum essent qui promitterent fugam, noluit remansitque, ut duarum rerum gravissimarum hominibus metum demeret, mortis et carceris.
Cicutam magnum Socratem fecit (II, XIII, 14)
“Estando en la cárcel, Sócrates se vio envuelto en una última disputa. Sus discípulos y amigos le animaban a escaparse, en lugar de tomar la cicuta. Pero Él no quiso salir. Prefirió quedarse para mostrar así a los hombres que no hay que tener miedo de las dos cosas más tremendas que existen: la cárcel y la muerte.”
“La cicuta hizo grande a Sócrates”
Cursus Philosophiae Elementaris, Jacobo Balmes, 1849
1. Insunt in omnium animis ideae morales. Bonum, malum, virtus, vitium, licitum, illicitum, jus, obligatio, responsabilitas, meritum, demeritum.
14. Morum norma ab hominum arbitrio non pendet; necenim pacto actiones sunt morales vel inmorales, sed intima natura; ¿num conventione fieri potuisset ut pietas filialis vitium foret, et parricidium actio laudanda?¿ ut gratitudo malum, ingratitudo bonum esset? ¿ut fides et temperantia vituperio digna essent, perfidia ebriositas premio digna?
Dar clases de Latín en Bachillerato es un privilegio. VIRTVS ALIT VENIS. El Latín está vivo. La clase de Latín está viva (y la de Griego). La clase de Griego está viva (y la de Latín). Nace, crece, se reproduce y no muere. Tras su natalicio, alumbrada en septiembre con la ayuda de la Diosa Lucina, viene el período de lactancia. Prestemos el mayor cuidado. Del mismo modo que no se puede dar hamburguesas a los niños que acaban de nacer, tampoco los ALVMNI (alimentados) harán bien la digestión si se atiborran de morcillas y declinaciones pero no leen a Séneca, que es por quien habría que empezar.
http://www.intratext.com/IXT/LAT0230/_INDEX.HTM
Para entender a los romanos, nada como Séneca (y Ovidio). Mas no hay que empezar por las CONSOLATIONES. Son las EPISTVLAE MORALES AD LVCILIVM la obra más recomendable para su comentario en clase. El estoicismo de Séneca es el pensamiento selecto de la Roma Antigua. Allí aparecen expuestos todos los temas de sus tratados filosóficos, al mismo tiempo que la quinta esencia del SENATVS POPVLVSQVE ROMANVS. Aunque Roma también eran Escipión El Africano, Julio César y los juegos de gladiadores (MVNERA).
Como iba diciendo, las clase de Latín tiene que ser una aproximación al Saber. Sólo por Saber estudiamos. Quien comprende o aprende que BONVM EST SAPERE, está pronto a encontrar la senda que discurre a través del BENE BEATEQVE VIVERE. Difícil sí, pero hay que intentarlo.
Más sobre los piratas. A raíz de un ejercicio de RETÓRICA en el que servía de tema el secuestro de “El Alacrana” por los piratas somalíes, tras hacer su aparición la diosa DIALECTICA, hemos convenido en la necesidad de establecer criterios más o menos científicos (filosóficos también) en la consideración del BONVM-MALVM, y de lo LICITVM-ILLICITVM. La misma legitimidad que exhibimos los españoles para ejercer la fuerza sobre ellos (que afortunadamente no ha sido precisa) podrá ser alegada por los piratas, obedientes sólo a su legalidad y no, desde luego, a la legalidad internacional impuesta por la ONU, la OTAN o la UE. Porque ¿deben los piratas acatar una legalidad internacional que ellos, como apátridas (característica histórica de la piratería), no han pactado? Si repondemos que NO, estaríamos situándonos fuera de la legalidad internacional, pero si respondemos que SÍ, entonces sólo podremos aducir ante ellos la fuerza de las armas. Sería entonces el secuestro de “El Alacrana” un acto de guerra. Como así creo yo que ha sido. Y esa guerra la perdimos nosotros, los españoles, que vamos por el mundo como los pacificadores del ORBIS XXI y los adalides de la “Alianza de Civilizaciones”. Entre apretar el gatillo, es decir, hacer saltar por los aires la lancha en que huían los piratas, o dejarlos marchar libremente, hay una distancia tan corta como la que existe entre el BONVM y el MALVM: la RETÓRICA.
Afortunadamente los marineros de El Alacrana están vivos, pero una nueva noticia de secuestro ha impresionado nuestras retinas: desgraciadamente tres españoles están en poder de unos piratas mauritanos. ¿Existe alguna relación entre aquel hecho y este más reciente? De ser así, los que pensaban que la fragata española debía haber disparado sobre los piratas habrán sumado más pareceres. Quienes defendían la PAZ han perdido argumentos. Entramos así de lleno en una cuestión muy compleja: el BONVM COMMVNE. O lo que es lo mismo: ¿Está justamente fundamentado en el Bien Común todo actuar mediante la Fuerza sobre los que pretenden violentarlo? Y no sólo eso, sino que también: ¿Debe tomarse por Bien Común el Municipio, la Comunidad Autónoma y la Nación o más bien el ORBIS XXI que algunos llaman “Alianza de Civilizaciones”? Y también deberá ser tenido en cuenta quien sólo se quiera pertenecer a sí mismo. Y quien no quiera formar parte ni siquiera de sí mismo. Perdida la idea de Patria (DVLCE ET DECORVM PRO PATRIA MORI, escribió Horacio), nada ya nos queda sino la subsunción en lo Infinito.
(PERSEO Y ANDRÓMEDA, de Jean Auguste Dominique INGRES, 1820)
Perseo, sustentado en el aire por los divinos talares (sandalias con alas) y por el pétaso (casco con alas) que le había regalado Mercurio, está a punto de descargar su golpe mortal con la cimitarra que el dios también le había entregado. El monstruo que va a caer abatido lo había enviado Poseidón para devorar a la joven que está encadenada a la roca. Ella, Andrómeda, no era culpable de nada, ni siquiera de ser tan bella, pero estuvo a punto de pagar muy cara la soberbia de su madre, Casiopea, que había dicho en público que la joven princesa que ella había alumbrado era más hermosa que las mismas nereidas. Poseidón exigió como castigo la vida de la hija. Naturalmente, el rey Cefeo, padre de Andrómeda, no pudo negarse al sacrificio, pues de lo contrario vería arrasado su reino. Ella, resignada, asumía su papel de víctima y esperaba tan sólo el momento de la aparición del monstruo, cuando ¡he ahí que apareció Perseo!
Lo que no vemos en el cuadro es la escena previa: al pasar por allí Perseo casualmente y contemplar a Andrómeda encadenada a la roca, hizo un alto en el camino aéreo y aterrizó a su lado. Hubo una palabras. Súplica. Dudas. Desesperada por la indecisión del “supuesto” héroe Perseo, hijo de la hermosa Dánae y del propio Júpiter, recurre a una retórica para situaciones de emergencia: “¡Apuesto extranjero, os lo ruego, salvadme del monstruo y seré vuestra para siempre, ya como sirvienta, ya como esclava, ya como concubina, pero, no, no me dejéis morir!” Y Teseo, convencido por el único argumento que puede persuadir a un héroe, cayó rendido no a la desesperada proposición de Andrómeda, sino ante la radiante belleza de su cándido cuerpo. Lucha, por tanto, el héroe contra el monstruo. Lo mata. La salva. Y se la lleva consigo a Argos, donde después de muchos avatares, reinarán Perseo y Andrómeda en concorde matrimonio. Primero en Argos y luego en la recién fundada Micenas.
Ofrecemos a continuación dos pinturas de la escena mítica. En ambas el monstruo ya está muerto. La primera, que es una pintura parietal pompeyana que está actualmente en el Museo Nacional de Nápoles, expresa el momento en que Perseo sujeta el brazo de Andrómeda hasta que pueda liberarla. En la segunda imagen, de Pierre Mignard (1679), los Reyes Cefeo y Andrómeda, agradecen al héroe que haya matado el monstruo.
Véase el constraste entre el cuadro de Ingres (que refleja en primer término la belleza y la desesperación de Andrómeda), el fresco pompeyano (miradas en triángulo: Andrómeda mira a Teseo , Teseo mira al monstruo y el monstruo no mira a nadie) y el cuadro de Mignard (agradecimiento al héroe salvador relegando a un margen la visión de Andrómeda).
Hay otros muchos cuadros con este tema en distintas épocas. Cada cuadro es una interpretación diferente del mito. La pintura mitológica es al mismo tiempo una fuente de creatividad y un curso avanzado de psicoanálisis.
Sardanápalo, último rey del antiquísimo Imperio Asirio, abre con su muerte una nueva Era. Faltaban aún 627 años para el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. La hegemonía en Asia central y occidental corresponderá a partir de esa fecha al Imperio Persa, el mismo que por su parte sufrirá las derrotas de la Grecia continental en el S. V y de Alejandro Magno en el IV. Pero ¿por qué razón es conocido Sardanápalo? Pues fundamentalmente por el cuadro del romántico Delacroix (1828), describiendo el tenso instante previo a su muerte y por la tragedia Sardanapalus de Lord Byron representada en 1834 en el Teatro Real de Bruselas:
http://engphil.astate.edu/gallery/sardan.html
La transmisión de los últimos días de Sardanápalo por los historiadores griegos de la Antigüedad parece clara:
1º: S. V aC.: Ctesias de Gnido, en los 23 libros de su obra Persica, cuya materia tratada es el Imperio Persa. OPVS PERDITVM.
2º: S. IV aC.: Teopompo de Quíos, en los 58 libros de la Historia de Filipo de Macedonia. OPVS PERDITVM.
3º: S. I aC.: Diodoro de Sicilia, en los 40 libros de su Bibliotheca Historica. MANENT XVII LIBRI.
Por lo que se refiere a los escritores romanos:
1º: S. I. aC.: Gnaeus Pompeius Trogus, en los 45 libros de sus Historiae Philippicae. Erudito romano de sabudiría enciclopédica. OPVS PERDITVM
2º: S. III dC.: Marcus Junianus Justinus hizo un resumen del anterior, titulado Epitoma Historiarum Philippicarum. EXSTAT
Gracias a él conocemos lo principal de la historia de Sardanápalo.
Postremus apud eos regnauit Sardanapallus, uir muliere corruptior. Ad hunc uidendum -quod nemini ante eum permissum fuerat- praefectus ipsius Medis praepositus, nomine Arbactus, cum admitti magna ambitione aegre obtinuisset, inuenit eum inter scortorum greges purpuras colo nentem et muliebri habitu, cum mollitia corporis et oculorum lasciuia omnes feminas anteiret, pensa inter uirginos partientem. Quibus uisis, indignatus tali feminae tantum uirorum subiectum tractantique lanam ferrum et arma habentes parere, progressus ad socios quid uiderit refert, negat se ei parere posse, qui se feminam malit esse quam uirum. Fit igitur coniuratio. Bellum Sardanapallo infertur; quo ille audito, non ut uir regnum defensurus, sed, ut metu mortis mulieres solent, primo latebras circumspicit, mox deinde cum paucis et inconpositis in bellum progreditur. Victus in regiam se recepit, ubi, extructa incensaque pyra, et se et diuitias suas in incendium mittit, hoc solo imitatus uirum. Post hunc rex constituitur interfector eius, Arbactus, qui praefectus Medorum fuerat; is imperium ab Assyriis ad Medos transfert.

Hannibalis, SEBASTIEN LODTZ, 1704
Jardines de Las Tullerías, París
Gracias al ojo crítico de Jesús Lacoma, podemos asegurar que la escultura en mármol de Julio César del anterior scriptum (post en el leguaje de los blogs) es la de los cómics de Asterix, pues está en los Jardines de Las Tullerías (entre la Plaza de La Concorde y el Louvre) desde 1872, a pesar de que originariamente (1696) adornaba los célebres Jardines de Versalles. Tanto Goscinni como Uderzo tuvieron oportunidad de verla al pasear por París, sirviéndoles de modelo a la imagen “cómica” de Julio César.
Al tener conocimiento de que frente a la estatua de Julio César (Nicolas Coustou, 1696) está situada otra escultura de Aníbal (Sébastien Slodtz, 1704) en las mismas Tullerías, he querido que sea ésta la imagen protagonista de hoy. Dos símbolos enfrentados: el poder de la autoridad romana y la rebeldía de quienes no aceptan el imperium, pero tampoco ofrecen alternativa al orden establecido. Frente al rostro autoritario y desafiante del romano, está la cara de orgullo y satisfacción de quien ha vencido al poderoso. Hay una cierta comprensión hacia el vencido en la cara de Aníbal (sympatheia con los que sufren), pues él sabe que algún día también sufrirá su derrota. El cartaginés, tras la batalla de Cannas (se calcula que murieron 60,000 romanos) que aquí el escultor ha querido representar, sostiene como bastón en su mano derecha un estandarte de legión (puede leerse al reves SPQR) al que ha dado la vuelta (subversión) y está pisando -que no pisoteando- unas águilas (aquilae) vivas que simbolizan el poder supremo de Júpiter y también de Roma. Da la impresión de que bajo el pie izquierdo (siniestro, el lado de la mala suerte) de Aníbal hay algún otro resto de estandartes, como el de un vexillum (especie de bandera con una tela color púrpura) y unos fasces (varas atadas juntas con una cuerda y un hacha en medio: símbolo de poder adoptado de los etruscos, más tarde por el fascismo italiano y, aún hoy es símbolo de la benemérita Guardia Civil).
Estas dos extraordinarias esculturas del arte Neoclásico dan prueba de la altísima perfección técnica en el trabajo del mármol a la que se había llegado en torno a 1700. Un pálido reflejo, no obstante, de la Belleza suprema y genuina del arte escultórico de la Grecia Antigua. Los clasicistas tenemos la suerte de poder admirar motivos artísticos que no sólo nos deleitan, sino que también nos enseñan, y sobre todo, nos ayudan a recordar.
Cuando vaya a París no dejaré de dar un paseo por Las Tullerías.






El joyero (GODWARD, 1900; 80,5 x 60,5 cm., 1900)
PVELLA GEMMAS PROBAT
Auctor: Robertus Tener a partir de esta pintura de John William Godward (1861-1922, England).
Fue al inicio esta obra latina una breve descripción del momento, del lugar y de la chica que aparece sentada en el peristilo. Pronto Emilia se hizo familiar entre nosotros por sus virtudes, por su inteligente sonrisa reflejada en el espejo al mirarse, por su hermosa y sutil elegancia, y, cómo no, por sus joyas. A medida que se iba probando los pendientes, el collar, el brazalete, nos presenta a su familia: el pater familias, Aemilius, su mater Cornelia, sus fratres Marcus et Lucius, su avia Escribonia, otrora esposa de Augusto, casada ahora en segundas nupcias. Más tarde tuvimos ocasión de conocer a Sextus, un joven enamorado y galante de esos que ya no existen y probablemente nunca existieron.
Posteriormente la acción se desplaza desde Roma a una lujosa villa de Bayas, cerca de Pompeya, propiedad de esta noble familia romana. Allí Cornelia hace los preparativos para recibir a ilustres invitados como Maecenas, Agrippa, Propertius, Horatius, Ovidius y el mismo Augustus junto con su esposa Livia y su hija Iulia. Quizá este día fue el primero de los males para ambos. Pues bien, acuden todos estos ilustres próceres a la villa de Aemilius y Cornelia por un motivo: celebrar el “annus saecularis” (año del siglo), que tenía lugar en la Antigua Roma cada 110 años. Esta efeméride servirá muy bien a los propósitos de Augusto: acaba una época de guerra y sufrimiento; nace una nueva Era, la Pax Augusta. Por fin se cerraron las puertas del Templo de Jano.
En el convivium que tiene lugar en la villa se habla del Amor. Cuando la conversación se estaba saliendo de tono, intervino el poeta Horacio, amigo íntimo de Mecenas, con una composición poética coral (siete chicos y chicas adolescentes) en 19 estrofas sáficas (3 endecasílabos sáficos + un adonio) expresamente creada para la ocasión. Un coro de esclavos y esclavas pusieron la voz, la memoria y el sentimiento.
Tras el canto de esta oda a los dioses gemelos Apolo y Ártemis, célibes ambos, el silencio se hizo entre los asistentes y nadie podía ya articular palabra. Tampoco yo pude seguir escribiendo, porque la Belleza serena y pura plasmada por Godward todavía iluminaba más la música y los versos de Horacio.
FAVETE LINGVIS

Pompa servorum ineunte, Livia, quae laxa reclinabat, surrexerat ad chorum audiendum. Horatius, qui inter quindecim viros sacris faciundis ab Augusto electus erat, confestim surrexit. adsunt quattuordecim puberes, septem pueri puellaeque septem e familia Aemilia. quos salutavit et quibus pauca dixit poeta: “ecce carmen quod consilio Imperatoris ab Quinto Horatio Flacco scriptum sit ad celebrandos ludos saeculares post centum et decem annos. fatis volentibus, nova aetas celebranda populo Romano et omnibus populis toto orbe subiectis. pax orbem regat! priscas virtutes colite, Romani! fugiant hodierna vitia! omnia vincit labor. venerandae sint omnibus iustitia, pietas, fides, fortitudo, prudentia, ac castitas in mulieribus. hae nobis summae virtutes semper erunt. post aliquos dies chorus puerorum virginumque in colle Capitolino hoc carmen canet ante Iovem Optimum Maximum. favete linguis et castas voces exaudite”:


Talia Ovidio locuto, omnes convivae plauserunt praeter Imperatorem Augustum et Maecenatem sibi carissimum amicum. qui autem de bello cum Germanis loquebantur. Caesar Augustus, qui sermonem proferebat, iuxta Terentiam, uxorem Maecenatis recumbebat. ambo colloquebantur. Germaniam ille liberam imperio populi Romani proximis annis subicere exoptabat. Maecenas, atavis editus regibus, non ultra Rhenum amnem ei explicere imperium suadebat. in opposito lecto Marcus Vilnius Agrippa, docti poetae consilia audiens, exclamavit: “quam scurrilis hic Ovidius! pulchra sed obscena verba nuper tibi dicta. cave, Ovidi, ne eas exul in Pontum!” omnes risu assentiebant, sed eloqui verebantur coram Caesare de arte amandi. non multum antea Caesare leges de maritandis ordinibus ad senatum latae erant causa castitatis. multa emendaverant senatores, et etiam nunc princeps senatus, qui Terentiam tenere spectat, queritur de mollibus legibus Iuliis. tunc Maecenas sic fatur: “amorem relinquamus et nunc ad maiora revertamur. annus saecularis celebrandus populo Romano est post centum et decem annos. Horatius carmen saeculare scripsit.” chorus intrat.

“Et lacrimae prosunt, Ovidius poeta refert. lacrimis adamanta puer movet. sed non semper in tempore veniunt lacrimae. saepe deficiunt. sapiens oscula blandis verbis miscet. illa non dat. sed non data sumit. “improbe” ―dicit. sed pugnando vinci se tamen illa vult. at cavendum est teneris labellis puellae. oscula rapta puellae nocere possunt. sed oscula sumantur et cetera. grata est vis ista puellis. tamen odium saevaque bella asperitas movet. este procul lites! este procul amarae proelia linguae! mollis amor dulcibus verbis alendus. ecce lectus conscius duos accepit amantes. ars hic praecipue amor et solus usus artifices facit. neque enim primae iuventae haec bona tribuit natura. nec post septem lustra venire solent. displicent nova musta, mihi placet merum consulibus priscis avitum. sic in lecto non est Veneris properanda voluptas. crinis solutis effusisque comis, oculos adspicit amans tremulo fulgore. vani questus, amabile murmur, dulces gemitus, apta verba ioco. grata voluptas non officium. voces audire iuvat. sua gaudia voces fatentur. sentiat ex imis medullis Venerem resoluta femina et ex aequo res illa duos iuvet!”

“Vix lacrimas Venus continens, non vultus texit suos. nec manus partibus obscenis opponunt amans amicaque. dei deaeque spectaculo riserunt. sic nunc omnis pudor deis abest. antea tegebant amorem, nunc liberius faciunt. sic finis fabulae. tamen in Romanis conviviis nec dei nec deae ad nos visuri aderunt. cavete, feminae notissimae, ne noceant vestris capitibus vina! vos estis dominae. non nisi vobis saepe leves blanditias tenui vino in mensa perscribuntur. oculi vestri aliquando spectabuntur oculis ignem fatentibus. vos, dominae, poculum labellis tangite! et celeriter puer acer rapiet poculum labellis dominae tactum. nonne certas vos viri faciunt, matronae Romanae? et statim eadem parte puer bibet. impressis ad poculum labellis, cibi digitis petendi eque domina manus tangenda. “noli me tangere!” ―quaedam forsitan dicat”. sed vultus maiorem vocem habet. igitur vincit pudorem amor. aptior est mensa sed aptius merum dulci ioco. tunc decet canere mollibusque bracchiis saltare. ebrietas vera nocet, sed ficta iuvat. mensis remotis, convivae discedunt. leviter latus digiti tangunt et pede tangitur pes.”

Oratione ab Ovidio facta, tum Iulia, carissima filia Augusti, multo mero imbuta refert hanc fabulam matronis illustribus summae nobilitatis: “suos quisque agros colit agricola, sed fertilior seges semper in alienis agris. nimirum vicinum pecus grandius uber habet. fabula notissima nobis ab Homero in Odyssea narrata est. Mars pater, Romuli Remique genitor, insano Veneris amore turbatus erat. antea terribilis dux, in atroci proelio exsultans, nunc amator factus erat. iterum iterumque Mars Venerem orabat. obsecrabat iterum. stricto sensu deam Venerem pietatis causa venerabatur. neque enim ulla dea mollior est nec minus rustica difficilisque. ah quotiens lasciva pedes mariti risit et duras igni vel arte manus! primo bene concubitus celare solebant. verecundi enim pudoris culpa plena erat. ecce autem actis coniugis suae a Vulcano cognitis indicio Solis, magnum difficilemque opus facit. obscuros laqueos lecto disponit circaque superque ac postea fingit iter Lemnum. ad aureas aedes Vulcani dea deusque conveniunt. sic amantes in lecto iacentes implicuntur nudi laceis. deis convocatis, praebent spectacula capti.”

“…Aetherium sensum atque aurai simplicis ignem, clamavit Cornelia illum notissimum Vergilianum versum finiens. doctus poeta Vergilius, abhinc aliquos annos per amplum Elysium missus, laeta arva tenet. ab heroum animis divinus poeta salutandus. salve, Vergili, solacium animis nostris in agris nimis laetis!”. “vae vae nobis vita defunctis! ―prosequitur Ovidius― sed nunc melius erit convivio frui. cum Veneris puero non male, Bache, facis. tamen turpis est mulier iacens multo madefacta Lyaeo nec tutum somnis succumbere posita mensa. per somnos enim multa pudenda fieri solent. mensis positis, petunt convivae non solum vina, sed etiam amorem. vina bibulas Cupidinis alas spargunt, velociter pennas udas excutientis. equidem vina parant animos faciuntque eos caloribus aptos. cura fugit diluiturque multo mero. tunc veniunt risus, tum abeunt dolor et curae rugaque frontis, tunc simplicitas, rarissima aevo nostro, mentes aperit. in convivio saepe puellae iuvenum animos rapuerunt. Venus in vinis ignis in igne fuit. sed iudicio formae noxque merumque nocent. nocte latent mendae vitiaque. illa hora formosam quamlibet facit.”

Tunc ipsa Livia, carissima uxor Augusti, sermoni interfuit: “certane es dictorum tuorum Cornelia? initio in feminea pulchritudine est vis maxima, sed summum robur est in mente. neque autem in mentem sed in corpus virginum pueri laudes vertere amant. virginibus magnae curae forma est. igitur praeconia formae non modo puellas, sed etiam castas matronas delectant. etiam maiores feminas iuvat laus formae. laudandae ergo mulieres. laudatae gaudent semper feminae. fulgor pulchritudinis oculis iuvenum saepe fallit. intus spiritus alit et mens infusa per artus corpus agitat miscens animum corpore. pueri solent laudare pulchrarum puellarum vestes amictusque, sed pulcherrimum ―fateor― est corpus nudum niveo candore refulgens. facies primum et vocem et capillos et bracchia et teretes digitos exiguumque pedem laudant. sed forma bonum fragile. nec violae semper nec hiantia lilia florent. amissa rosa riget spina relicta. aetas canos capillos affert. et post venient rugae. at solus animus durat, solus animus ad extremos rogos permanet. perfecto temporis orbe, animae eximunt concretam labem suspensae ad ventos purumque relinquit…

Amantibus prodest nobilium equorum certamen. pueri adsunt circo multa commoda sperantes. proximi a domina sedentes, eos iuvat iungere puellarum lateri eorum latus. cave, Cornelia! lege loci pueris casta puella tangenda est. tunc originem sermonis cum virgine aut domina pueri quaerunt. saepe pallio virginis aut dominae demisso posteaque iacente, pueri seduli colligere pallia et id eferre humo inmunda exoptant. sic oculis puerorum puellae crura contingere datum est. etiam amphitheatrum novo amori aditus praebet. cave, Cornelia! iuvenibus facili manu pulvinum puellae componere prodest et tenui tabella ventos movere. spectator vulnus spectat, sed simul vulnus habet. tum iuvat loqui et manum tangere et libelum poscere pignusque ponere. in illa harena saepe puer Veneris pugnavit. et qui spectavit vulnera, vulnus habet. sic alius vir saucius ingemit ac simul alius, telum volatile sentiens, spectati muneris pars est.” “gratias tibi ago, Ovidi. certiorem mihi facis morum iuvenilium ―ait Cornelia inscitiam fingens― sed nunc gratum mihi esset audire de feminea pulchritudine. laudant pueri virgines…”

“Macte virtute, Ovidi, ―interpellavit Cornelia―, sed non Aemiliae, carissimae filiae meae, pudoris innocentiaeque pignori, milite Amoris opus est. honorum cursu maximo functum virum filiae meae Aemilius meus quaesiturus est. certumne, Aemili? ―quaesivit domina”. interrupto sermone cum Agrippa, respondit languidus Aemilius: “certum, Cornelia, certum. viro optimo Aemilia nuptura. vir optimus generosae gentis Aemiliam ducturus. ne timeas, uxor! totum tutum! generum honesto loco natum anno proximo habebis et dare dextram et lateri suo tuum latum iungere dabitur. age, depone timorem corde tuo!” his verbis dictis, convivae liquores beatis deis libarunt. prosequens Ovidius haec dixit: “heu, Cornelia, utilia mea consilia pueris puellisque, sed utiliora quidem consilia socerae exaudienti. profecto Amor est venari. ac bene scit venator cervis retia tendere. iuvenes conveniunt ad Liviae porticus, ad fora et ad templum Veneris de marmore factum. curvis theatris puellae sedere solent. etiam ludi venatoribus iuvant. cultissimae feminae ad celebres ludos ruunt. veniunt, spectant, spectantur ipsae. omnis amans militat”

Augustus, subridens carae natae suae, de bello cum Cantabris sermonem e Maecenate, carissimo amico, quaerebat. “Ovidium audite, amoris notissimum magistrum, sed vobis cavendum est! Iuppiter ex alto periuria ridet amantum.” omnes riserunt. tum Publius Ovidius Naso loqui coepit. “caveat Augustus ne quid detrimenti res publica capiat! et nos caveamus amores! ego artem amandi pueris puellisque doceo. disce bonas artes, moneo, Romana iuventus! namque etiam mater Aeneae, Italiam fato fugientis, in urbe nostra constitit. Roma et Amor similes in litteris sunt. me Venus Amori tenero artificem praefecit mea pectora arcu vulnerans iactansque faces atque excutiens. nunc mater Amoris coeptis meis ades! este procul tenues vittae, insigne pudoris! nos Venerem tutam concessaque furta canimus. Ilitiae species amor est. discedite, segnes! nox et hiems longaeque viae saevique dolores his mollibus castris inest. saepe miles imbrem caelesti nube solutum fert. puer amans igitur miles in arma venit. sed militia Amoris non semper pueris placet, multum tamen gaudent puellae a militibus servientibus laudatae.

Tunc Luna diversas praecurrens fenestras, moraturis sedula luminibus, compositos levibus radiis patefecit ocellos. illa in molli toro cubitum fixa talia mecum: “tandem te alterius iniuria referentem nostro lecto clausis expulit e foribus puella? longa tempora meae noctis cum altera consumpsisti? exactis sideribus, ei mihi, languide! o utinam talis, improbe, perducas noctes qualis me miseram semper habere iubes! alterae basia dulcia dederis, circum alterius gremium bracchia tetenderis, alterae spiritus tuus aluerit! alterum quidem lectum membra tua foverint! ast ego et misera et sola noctes habeo somnum purpureo stamine fallens et rursus Orpheae lyrae carmine fessa. deserta querebar externo longas saepe in amore moras. tum demum sopor lassam lapsus iucundis alis impulit. illa fuit ultima cura lacrimis.” talia verba Cynthiae. inter mulieres Terentia lacrimat, Aemilia irascit, Livia ridet. omnibus tacendum est. brevi Iulia, pulchra uxor Agrippae et filia Augusti, sic loquitur: “nunc cupio audire poetam Publium Ovidium Nasonem. incipe, rogo, Ovidii, fari de amore. ne timeas legis Iuliae severitatem! Auguste, rogo, da nobis veniam!”

Nunc e laudibus ad amorem transeundum est: heri ad convivium nocturnum vocatus eram. adfui. convivio fructus sum. exhaustus exieram. me domum appropinquante, iam Cynthia mollem quietem in lecto spirabat et caput non certis manibus nitebatur. sera nocte ego tandem domum intravi. vestigia ebria multo Baccho trahebam. servo arcessito, domi fores aperiuntur. servo per atrium comite Cynthiae cubiculum adii. multum cupiens toro molliter impresso adire conabar. Amor Liberque duplici ardore me corripiebant. uterque durus deus me iussit Cynthiam temptare. lacertos meos leviter subieci et subtiliter Cyntiam temptavi. ore feminae admoto, oscula sumo. non tamen dominae quietem turbare ausus sum. sic exspertae saevitiae iurgia metuo. sed fixus intentis ocellis haerebam de nostra fronte corollas solvens easque ponens Cynthiae temporibus. gaudebam eius lapsos formare capillos. subito in somnio suspiria raro motu ea duxit! obstipui vano credulus auspicio. visa portant in somnis timores insolitos: forsitan quidam te cogit invitam esse suam? gratane vis puellae? timeo somnos et oscula ferentes.

Ego sum Sextus Propertius, elegiarum auctor, Caesaris Maecenatisque cliens et amicus. sicut poeta amans notissimus. Cynthiam amaveram. Cynthiam amavi. Cynthiam amabam. Cynthiam amo. me miserum ocellis cepit, nullis cupidinibus ante contactum. nam Cynthiae iucundis verbis non dest gratia. heu mihi! Amor lumina mea ad limina deiecit et, pedibus impositis, caput meum pressit. vi me improbum docuit castas odisse puellas nulloque vivere consilio. furor mihi toto anno non deficit. tardus Amor non ullas cogitat artis nec meminit notas ire vias. nunc etiam in me Venus noctes exercet amaras. at tamen omnium generum puellas laudo. seu capillum vitta ornent seu tenues vestis sinus moveant seu murra perfundant crines. cultum merca et simul naturae decus perdes! magis nitent membra in propiis bonis. nulla medicina figurae est. nudus Amor artificem formae non amat. aspice! sic humus formosa colores summittit. sic melius veniunt hederae sponte sua et surgit in solis antris formosus arbutus. sic lympha indociles vias currere scit. sic litora nativis pinguntur lapillis et nulla arte dulciter volucres canunt.

Carmine recitato, Caesar primum plausit. deinde omnes convivae plauserunt. Horatii carmina deus intus alit. “nobilem fontem Bandusiam laudabimus in honore tuo, Quinte!” ―interpellavit Caius Cilnius Maecenas, atavis edite regibus. omnes adsentiebant, et praesertim Maecenatis uxor, nobilis Terentia. pridie huius fontis lymphis sua tenera membra maduerunt. etiam cum ea Augustus Bandusiam fontem adiit ad sensus delectandos. sed satis impudicitiae! nunc sermone et victu convivae delectantur. lances omnium generum a servis oblati sunt: coturnicis ovos, perdicis pectucas et nigras oleas. quattuor mensae nuper ab ancillis paratae erant convivis. a servis ferenda est cratera vini plena. ecce adsunt servi! vinum cum mero in crateribus miscetur. iam mixto vino meroque, in pocula sacer umor vertitur. “nunc bibendum est ―Caesar dixit― heu, caste Pudor, longe abi, et ad amorem transgrediamur! tempus est colloquio. adferte, ancillae, mollia purpurea pulvinaria! et vos, recumbite, convivae, et poetarum sollertiam audite! et allatis pulvinaribus, sermones convivarum audiuntur”.


Auditis a servis Augusti verbis, Livia ad eos loquitur: “bonum consilium vobis dabo, pubes magnae audaciae in bene dicendo. tollite et legite Quinti Horatii Flacci carmina. eximii vatis nobiscum recumbentis carmina vobis brevi tempore legenda sunt. ite, ite primum in bibliothecam villae! cito Horatii carmina quaerite! librum tertium carminum evolvite et memoriae vestrae labor sit! postea circiter hora octava hic iterum adeste! Horatii doctos versus coram nobis canetis. Horatius nos verbis pulcherrimis laetabit per ora vestra. rogo vos et vos iubeo ea consilia capere. intellexistisne?” servi ancillaeque tacentes cum ordine exeunt ad iussa facienda. his verbis a Livia dictis, ex ore Augusti haec verba exeunt: “o gratias tibi do, mea carissima uxor reginaque, Liviae! meministine huius carminis pulcherrimi de fonte Bandusiae ab Horatio scripti? hoc carmen penitus corde meo impressum. vero fons Bandusiae, Horatio dicente, futurus est nobillimus fontium. sed, heu, Quinte, vates Romanorum, tu ipse coram nobis versus elaturos fontem Bandusiam ad astra velisne recitare? “recitabo” ―Horatius ait. silentium ergo omnes convivas rogo. favete linguis!

Convivis epulantibus, intrat aulam servilis chorus puerorum puellarumque. pompa procedente, pubes infantium prosequitur. florens pubes inter clarissimos convivas adstant. primum favent linguis, deinde canere incipiunt. magnae curae est illis bene canere. sic ergo profluunt verba salutationis a servis composita: “ave Caesar, ave Imperator. ave, Iulii nepos atque sate Aeneae. ave proles deae Veneris et Troiani Anchisis. plurimam salutem tibi dicimus. ave Auguste magnanime. ave dux populi Romani. ave Imperator exercituum. ave lux aeterna veritatis, ave lex suprema mundi. ave fundator novae progeniei, ave robur patriae nostrae, ave virtus excelsa hominum. ave pacis Romanae artifex. tibi gratias agimus tantis mercedibus. ave Caesar, ave Imperator!” his verbis laetus contra Augustus respondit: o deliciae meae! satis, satis nugarum, satis blanditiarum, satis inanium verborum! princeps Romanorum ego tantum sum. populo Romano pareo. populus mihi rex. vobis pueris puellisque gratias reddo tantis laudibus, oneribus melius dicam. nunc non mihi, sed Iovi Optimo Maxumo hoc fasto die gratias agere oportet.
.

Parant convivae agere felicem diem in amoenissima Aemilii Corneliaeque villa Baiana. ad colloquium congregantur de carmine saeculari celebrando. Augustus est formae eximiae et venustissimae, habens oculos claros et nitidos, divinum vigorem retinentes. dentes habet raros et exiguos et scabros; capillum leviter inflexum et subflavum; supercilia coniuncta; mediocres aures; nasum et a summo eminentiorem et ab imo decuctiorem; colorem inter aquilum candidumque. statura brevis et crure sinistro aliquando claudicat. adsunt inter comites optimi poetae. ergo verbis et recitationibus suis convivas delectabunt post frugi prandium: ovos coturnicis, perdicis pectucas et nigras oleas non sine recenti omnum fructuum musto. diversae mensae multis lancibus refertae convivis ab ancillis parabantur. omnibus ad prandium festinantibus, manus ultro porrigunt. fames nullum condimentum exigit. prandio confecto, circa hora sexta tempus est poetarum recitationibus. ingentes lecti a robustis servis adferuntur, purpureis pulvinaribus oppleti. paulo post convivae sub lauri grata umbra recumbunt uterque lecto suo.
.

Iam intrantibus curribus magnificis et magnis plaustris, ancillae parant proicere flores. servi, curruum portulas convivis patefacientes, eos salutant: “salve Imperator! salve Agrippa!, salve Maecena!, salve Pollio!, salve Properti!, salve Ovidi!, salve Horati! cari amici, date mihi iungere dextras!” tum etiam Cornelia omnibus proceribus plurimam salutem dat. iam lilia, rosae, papavera violaeque volitant e canistris calathisque. ecce ante oculos omnium Caesar Augustus Imperator, princeps senatus et pater patriae. curru relicto, Augustus ad Corneliam procedit cum uxore Livia. “salve princeps! salve mater patriae! ―simul cuncti ad eos clamant. “salve, casta Cornelia”, “salve” ―inquit Augustus, manus protendens ad eam. silevit Livia atque attenta mansit. post eetiam uxor principis eam salutat. is Corneliam amplectatur, pulchritudinem eius laudans. haec neque erubuit neque aciem deflexit. conspectui enim Augusti iam pridem consueta. in oculis amborum scintillae nonnullae emicuerunt. paulo post advenit Corneliae maritus, L. Aemilius Paullus. hic e curru saliens ad Corneliam procedit. mox uxorem salutat atque complectitur.

Comitantibus nobilissimis viris, ipse Caesar Augustus Baias ad magni ponderis conventum convenit. annum saeculare, maximum Romae fastumpost centum et decem annos, celebrare vult amoris patriae causa. “convivae nobis erunt ―Cornelia dicebat magna voce― non solum Augustus Caesar et Livia, uxor Augusti, sed etiam Agrippa, Maecenas, Pollio, Propertius, Ovidius, Horatius et Aemilius, maritus mihi.” stantibus viris ad limen, Cornelia iubet servos fores pandere: “fores pandite, servi, clarissimis viris feminisque ac Augusto, nostro principi! trabes cito tollite! valvas solidi roboris in Vesubio monte caesi convertite! et vos, carae ancillae, canistra plena florum sine mora adferte! lilia, rosas, papavera, violasque ad Augusti Imperatoris pedes proicite! et vos, servorum ancillarumque nati nataeque, blandos risus omnibus convivis offerte! bene agite… et magna praemia post conventum vobis promitto”. iam foribus apertis, primi comites equo ineunt ad aulam et sub veterrimam ingentemque laurum consistunt. inito vere, omnibus placet grata umbra lauri. ingenti lauro laudato, de equis descendunt equites.
.

Iam Lucifer nitidum retegit diem noctisque fugat tempora. postea cadit Eurus et humida surgunt nubila. albente caelo Cornelia surgit e lecto. mox vocat Fanniam, dominae ancillam dilectam. ancilla vocata, paulum sperat. Fannia ei fert vestem purpuream atque arcam. induta veste, ea subnectitur supra humerum aurea fibula. crines artificio compositi nodantur. matrona elegantissime ornata, Fanniae opus ab ea laudatur. ancilla a domina laudata laboris gratia, e thalamo devenit per scalas marmoreas in apertam aulam. ibi ingens erat ara sub nudo aetheris axe. veterrima laurus, olim a P. Cornelio Scipione Aemiliano Africano Numantino sata, adhuc creverat in media aula, incumbens arae et praebens aulae gratam odoramque umbram. tunc servus vigilans supra murum hac voce clamitat: “multitudinem, multitudinem longe perspicio, domina! ingens agmen villae appropinquat nostrae!” “o laetum diem!” ―Cornelia clamavit. “optime, Sergi, optime! magnae laetitiae mihi nuntius tuus est. ipsius Caesaris Augusti comitatum ante oculos tuos habes. primi Romanorum principem comitantur. Aemilium videsne, Sergi?” “video” ait servus.

Ast ego, Cornelia, univira sum. multis virtutibus alias feminas praecedo. mea aetas sine crimine est. coniugium servo ut optima uxor et domum ut optima domina curo. quotidie res familiares curare oportet. castam Lucretiam exemplum optimum laudo. tres liberos genui, Aemiliam, Marcum Luciumque. sic generosos honores trium liberorum merui. igitur multum iuvat dignam vestem gerere. liberos diligo toto corde meo. etiamque maritus mihi placet. Lucius Aemilius Paullus uxorem me duxit. vir maxima nobilitate, bonus, sapiens, fortis. aidilis et consul multa virtute et multo honore fuit. tandem censuram pervenit. olim nostri patres Romam conditam augebant. itaque multae gentes populique dediti in provincias Romanas venerant. nunc imperant Romani terra marique, nunc orbem regunt Aeneadae ab Oriente ad Occidentem. sic pater Anchises in campis laetis enuntiaverat: “alii excudent mollius spirantia aera, alii melius vivos ducent de marmore vultus, alii orabunt causas melius caelique meatus describent radio et surgentia sidera dicent. tu, regere imperio populos, Romane memento!”. hac aetate Caesar Augustus annum saeculare celebrare cupit.


Interea Cornelia in villa Baiana quiescit. femina dux. mulier imperatrix. abhinc quinque dies Romam reliquerat. pacem ad litus Baianum quaerebat. sed non sola in Baiis. comites servi ancillaeque. iam tibicina tubas inflat. aer dulci sonu vestitur. mare placidum est comes gratus. ecce Cornelia, matrona Romana. nunc corpus extenditur super marmore. membra porriguntur. laevum cubitum in purpureo pulvinari reclinavit domina. habitus conveniens. decens. virtus optima. sub pergola recumbebat femina. villa in Baiis amoenissima Corneliam iuvat. in hac magnifica villa tempus agebat. sed nihil sine labore. Vesubius Mons in conspectu videbatur. Tyrrenum mare patet subter. familia autem longe aberat. ipsa villam parabat et ornabat summa cura. eam revisere oportebat. hospes Sextus Propertius postero die adveniet ad convivium. mos est hospites comiter apud nos habere. poetam Propertium audire semper gratum est. clarus vates Cyntiam amaverat. amor versus inspiraverat. optimus conviva est Propertius, sed etiam aderunt ad cenam poetae: Quintus Horatius Flaccus, vates venustissimus, et Publius Ovidius Naso, iuvenis petulans.

In itinere ad Pallatinum videt Aemilius ad dextrum latus templum Castoris ac templum Divi Iulii. per viam sacram prosequitur usque ad Palatinum collem. supra eum Augustus aedificaverat Palatium. in ipso colle Aemilius habebat magnificam villam. duo servi lecticam portabant. Aemilius a servis salutatur. “salve, domine! ascende in lecticam! domum te portabimus”. post dimidiam horam Aemilius domum pervenit. portitor dominum salutat: “ave, domine!” “ave, Androcle, tandem domi sum!” ―rettulit Aemilius. exspectat dominum familia in atrio. ad deos lares sacrum paraverant pro itinere et pro reditu. agnus albus in ara. tremuerat. pater familias cultrum cepit, Iovem invocavit et agnum iugulavit. statim sanguis fluxit per aram. exta pater inspexit. et post agnum mortuum servibus tradidit. ex agno mortuo coquus Sabinus cenam domino Aemilio parabit. deinde scriptorium intrat. vitam suam quotidie scribit: “diem proximum Baias adero et mecum aderunt illustres convivae. ipse Caesar Augustus aderit cum Livia uxore. Maecenas cum Terentia, Agripa cum uxore Iulia, Pollio et alii. proximo die tecum, domina mea, ero.” sed iam tempus edere.

“Certissime loqueris, Aemili. nostro exemplo vestra studia maiora esse potuerunt et magna ingenia excelluerunt. attamen Graecos scriptores et gloriam Graecam Romani scriptores numquam aequaverunt. ego, Hieronymus, Romanos laudo, nihilominus Romani a Graecis litteris vincuntur. sic etiam pictores vincunt apud nos. equidem Graeci fuerunt clarissimi Polyclitus et Parrhasius. in Graecia enim multum cives laudare pictores solent. honos igitur alit artes et omnes ad studia incendebantur. virtutem honor sequitur. atque hoc maxime ad honorem excitantur Graeci”. talia Hieronymus Aemilio dixerat. postea Aemilius respondit: “doctissimi estis Graeci. nos non habemus Athenienses Socraten vel Sofoclen vel Callimachum Cyrenaeum, sed Caesarem Augustum optimum principem. imperatorem laudamus. laetus sum tecum in foro colloqui. rogo venias domum in convivium proxima septimana. multi convivae ad cenam convenient. clarissimi Romani aderunt. Hyeronime, vale! et ille fatur: “adero domum tuam, Aemili. gratias tibi ago. vale, Aemili!” nec multo post is exiit de Basilica Iulia et forum transiit. iter domum.

“Merito Romanos laudas, Hieronyme. tu autem Athenis natus vivis sicut Romanus abhinc decem annos apud nos. ideo priscas Romanas virtutes noscere debes. ego paululum eas tibi ostendere volo: olim nostri maiores erant graves, magnanimi, probi, fideles. nec ulla gens in his virtutibus comparabatur maioribus nostris. Sabini, Tusci, Samnites, Carthaginienses et multae nationes robur nostrum tulerant. at vos Graeci doctrina atque omni litterarum genere nos superabatis. etenim vincere nos facile vobis erat. non vobis repugnabamus nos. scilicet apud vos antiquissimi poetae floruerunt. Homerus et Hesiodus ante Romam a Romulo Remoque conditam vixerunt. alter poeta scripsit Iliaden Odiseamque, alter Theogoniam ac Labores diesque. Archilocus et Romulus pares aetate erant. nos Romani sero accepimus poeticam artem. Livius Andronicus, Graecus poeta, fabulam primus dedit anno fere CCCCCX ab Vrbe condita. olim convivae in epulis canere solebant ad tibicinem. laudabantur virtutes de claris hominibus. sed eae laudabantur sine honore. M. Nobilior primus in provinciam poetas duxit. et tandem Roma floruit”

“Optime dixisti, Aemili, de Romanis genteque tua. non ego e tam generosa gente procedo. Athenis natus sum, sed nunc Romae vitam ago. eo modo pariter Graecos Romanosque intellego. primum hoc fatebor: nos Graeci vos Romanos superamus. scilicet Graecae Litterae Latinas vincunt. nos Graeci sumus docti. etenim philosophia doctrina Graeca. Roma, ferox victor, Graeciam subiecit. sed Graecia Romanos cepit. ab antiquo Graeci viximus in multis civitatibus. Athenae, Sparta, Corinthus, Rhodos, Miletus, Mitylene, praeclarae urbes in Graecia exstant. Roma tamen una urbs semper fuerat. quondam Latium agreste erat. vos, Romani omnia invenistis vestro ingenio et meliora fecistis. nos, Graeci, vos superamus in artibus et scientia. sed vos disciplinam natura habetis. haec virtus, haec gloria. nam nulla gens similem disciplinam habet. gravitas est maxima virtus apud vos. nunc constantia, magnanimitas, probitas, fides in gente vestra excellentes virtutes sunt. igitur rem publicam maiores vestri melioribus institutis et legibus temperaverunt. nec umquam vos democratiam demagogiamque pertulistis.”
