MARS ET RHEA SILVIA

Marte y Rea Silvia

Marte, hijo de Júpiter y Juno, dios de la Guerra, se dirige impetuosamente hacia la sacerdotisa de Vesta, Rea Silvia, hija del rey de Alba Longa, Numitor. Al cabo de nueve meses nacerán dos gemelos: Rómulo y Remo, el primero de los cuales estaba destinado a ser fundador y primer rey de Roma.

Alba Longa
Rómulo y Remo amamantados por la loba
Fáustulo entrega a su esposa Luperca a los dos gemelos encontrados junto al Tiber

VOX

 VOX   VOCEM   VOCIS   VOCI   VOCE  VOCES   VOCVM   VOCIBVS 

Declinanda sunt nomina subsequentia quibuscum sententiae simplices fiant:

NOX    NOCTEM

NIX    NIVEM

NVX    NVCEM

FAX    FACEM

PAX    PACEM

LEX    LEGEM

LVX    LVCEM

REX    REGEM

DVX    DVCEM

MAMMA FELLANDA

Virgen de Melun

Jean Fouquet circa 1450 tabulam pinxit

(mater lactura mammam laevam infanti fellaturo praebet. ille autem absorptus in cogitationibus aberrat suis)

QVATTVOR SVNT PARTICIPIA LATINA (PRAESENTIS ACTIVI, PRAETERITI PASIVI, FVTVRI ACTIVI ET FVTVRI PASSIVI), QVORVM EXEMPLA DECEM AD VSVM DISCIPVLORVM PRAEBVNTVR:

1. Infans mammam fellaturus est.

2. Infans fellaturus mammam petit.

3. Mammae fellandae ab infante sunt.

4. Mammae fellandae lacte turgent.

5. Infans fellans etiam mammam sugit.

6. Infans mammam fellans alitur.

7. Mamma fellata lactem extulit.

8. Mamma fellata infantem alit.

9. Mater infanti mammam fellandam praebet.

10. Infanti fellaturo mater mammam ostendit.

EXERCITATIO DISCIPVLIS PROPOSITA

1. Postquam discipuli exempla didicerint, componendae sunt sententiae in quibus numeri grammaticales e singulari ad pluralem vel e plurali ad singularem mutentur.

2. Sententiae eiusmodi componendae sunt a novis exemplis quae proponuntur:

NAVES CONSPICIENDAE

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Alma Tadema picturam pinxit titulo “Coign of vantage”, id est “locus conspectui”

(Puellae naves advenire conspiciunt)

1. Puellae naves conspecturae sunt.

2. Conspectae naves puellas delectant.

PERSEVS ET ANDROMEDA

https://sobreleyendas.com/2010/05/06/el-mito-de-perseo-y-andromeda/

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(PERSEO Y ANDRÓMEDA, de Jean Auguste Dominique INGRES, 1820)

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(Pintura parietal pompeyana)

Perseo, sustentado en el aire por los divinos talares (sandalias con alas) y por el pétaso (casco con alas) que le había regalado Mercurio, está a punto de descargar su golpe mortal con la cimitarra que el dios también le había entregado. El monstruo que va a caer abatido lo había enviado Poseidón para devorar a la joven que está encadenada a la roca. Ella, Andrómeda, no era culpable de nada, ni siquiera de ser tan bella, pero estuvo a punto de pagar muy cara la soberbia de su madre, Casiopea, que había dicho en público que la joven princesa que ella había alumbrado era más hermosa que las mismas nereidas. Poseidón exigió como castigo la vida de la hija. Naturalmente, el rey Cefeo, padre de Andrómeda, no pudo negarse al sacrificio, pues de lo contrario vería arrasado su reino. Ella, resignada, asumía su papel de víctima y esperaba tan sólo el momento de la aparición del monstruo, cuando ¡he ahí que apareció Perseo!

Lo que no vemos en el cuadro es la escena previa: al pasar por allí Perseo casualmente y contemplar a Andrómeda encadenada a la roca, hizo un alto en el camino aéreo y aterrizó a su lado. Hubo una palabras. Súplica. Dudas. Desesperada por la indecisión del “supuesto” héroe Perseo, hijo de la hermosa Dánae y del propio Júpiter, recurre a una retórica para situaciones de emergencia: “¡Apuesto extranjero, os lo ruego, salvadme del monstruo y seré vuestra para siempre, ya como sirvienta, ya como esclava, ya como concubina, pero, no, no me dejéis morir!” Y Perseo, convencido por el único argumento que puede persuadir a un héroe, cayó rendido no a la desesperada proposición de Andrómeda, sino ante la radiante belleza de su cándido cuerpo. Lucha, por tanto, el héroe contra el monstruo. Lo mata. La salva. Y se la lleva consigo a Argos, donde después de muchos avatares, reinarán Perseo y Andrómeda en concorde matrimonio. Primero en Argos y luego en la recién fundada Micenas.

 
Hay numerosas versiones sobre los detalles del mito. Por desgracia, la tradición manuscrita no nos ha legado ninguna tragedia griega referida a Andrómeda, pero quedan fragmentos de una Andrómeda de Sófocles y de otra de Eurípides, que es la que nosotros seguimos. He consultado el extraordinario artículo de los profesores de la Universidad de Valencia,  José Vicente Bañuls y Carmen Morenilla: Andrómeda en el conjunto de las tragedias de Eurípides. El tragediógrafo francés Corneille tiene su obra maestra en Andrómedra (1650).

Ofrecemos a continuación varias pinturas de la escena mítica. En ambas el monstruo ya está muerto. La primera, que es una pintura parietal pompeyana que está actualmente en el Museo Nacional de Nápoles, expresa el momento en que Perseo sujeta  el brazo de Andrómeda hasta que pueda liberarla. En la segunda imagen, de Pierre Mignard (1679), los Reyes Cefeo y Andrómeda, agradecen al héroe que haya matado el monstruo.

Véase el constraste entre el cuadro de Ingres (que refleja en primer término la belleza y la desesperación de Andrómeda), el fresco pompeyano (miradas en triángulo: Andrómeda mira a Perseo , Perseo mira al monstruo y el monstruo no mira a nadie) y el cuadro de Mignard (agradecimiento al héroe salvador relegando a un margen la visión de Andrómeda).

Hay otros muchos cuadros con este tema en distintas épocas. Cada cuadro es una interpretación diferente del mito. La pintura mitológica es al mismo tiempo una fuente de creatividad y un curso avanzado de psicoanálisis.