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IVDICIVM PARIDIS o El juicio de Paris

enero 27, 2015

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Helena, Paris, Hermes, Atenea, Afrodita, Eros, y Hera.  Eleanor Antin, 2007

PARIS, también llamado Alejandro, fue incapaz de sustraerse a las Moiras, al destino que lo vendría a hacer culpable de la destrucción de Troya.

Paris había sido designado por Hermes para entregar a la diosa que él considerara más hermosa, la manzana de oro con la que la Discordia había amargado a los dioses las Bodas del mortal Peleo y la nereida Tetis.

Ante tanta belleza de las diosas Hera, Atenea y Afrodita, le costó decidirse a Paris, pero finalmente optó por el subyugante atractivo de la diosa Afrodita, quien en justa correspondencia para su disfrute, consiguió para él a la más hermosa de las mortales, HELENA de Esparta, a la cual tomaría por esposa el príncipe troyano.

Cuando el joven varón eligió a Afrodita, y no sólo por su sex appeal, como la más hermosa entre las diosas, no sabía lo que se le venía encima. Ella, la diosa de la seducción amorosa, le devolvería el favor prometido al príncipe pastor en el Monte Ida.

Helena tenía un padre natural Zeus y otro adoptivo, Tindareo, siendo su madre la bellísima Leda, a la que amó transformado el padre de los dioses en cisne. Famosas fueron sus bodas: 31 reyes y príncipes que de ilustres pretendientes acudieron a Esparta reunían a lo más granado de la aristocracia aquea: Odiseo, Ayax, Patroclo y Diomedes,

Fue Menelao de Esparta, señor de la guerra, hijo de Atreo y hermano de Agamenón, quien alcanzó el sumo honor de tener por esposa a la hermosísima Helena, pues ella lo prefirió entre los numerosos pretendientes que la disputaban. Todos ellos se comprometieron a defender a la esposa de Menelao ante un posible rapto, pues ya de joven había sido raptada por el príncipe ateniense Teseo, y a saber lo que pasaría. Por lo tanto, más valía tomar precauciones.

De expedición por tierras de los aqueos, llegó Paris a Esparta, enamoró a Helena y pronto huyeron ambos hasta Ilión, la rica en oro. A la vuelta de su viaje a Creta, Menelao, que no daba crédito a lo ocurrido, mandó a llamar a los caudillos aqueos para que acudieran en su defensa. Mil naves se congregaron en la bahía de Áulide, comandadas por Agamenón. Diez largos años tendrían que transcurrir hasta que Troya fuera destruida a sangre y fuego.

Para una amplia muestra de este tema mitológico en la historia no podemos dejar de consultar:

https://elenegp.wordpress.com/2009/04/08/catalogo-de-algunas-interpretaciones-del-juicio-de-paris-en-la-historia-de-la-pintura/

Del mismo modo en la WKPDIA hay pinturas del mito:

http://en.wikipedia.org/wiki/Judgement_of_Paris.

Ofrecemos, no obstante, algunas célebres obras de arte con el título de Juicio de Paris, que bien merecen una atenta mirada, y que nos pueden ilustrar de modo transversal una Historia de la Pintura mediante el Juicio de Paris.

Sandro Botticelli, 1485

Lucas Cranach, 1530

Joachim Wtewael, 1615

File:Joachim Wtewael - The Judgment of Paris (1615).jpg

Peter Paul Rubens, 1639

Henri Pierre Picou, 1880

Enrique Simonet, 1904

File:Enrique Simonet - El Juicio de Paris - 1904.jpg