OMNIA SCRIPTA

Generar emociones primarias negativas

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CLAVES DE LA ARGUMENTACIÓN

PRIMERA CLASE PRÁCTICA

Sobre cómo generar emociones primarias negativas (miedo y cobardía) a través del enmarcado de la noticia en los mass media con objeto de encauzar la toma de decisiones del electorado.

Vivir sin televisión tiene muchas ventajas. De la soledad, del pensar por uno mismo, surgen las grandes ideas.

Pero a veces la radio también se entromete en el íntimo dialogar con nosotros mismos. Era de madrugada y volvía yo a casa -es un decir- cuando de pronto, una voz entrecortada, vacilante, triste, compungida y atenazada por el miedo, pretendía consolar a los españoles por la masacre de París.

Musitaba palabras la flamante y llorosa Vicepresidenta del Gobierno, en calidad de portavoz del poder ejecutivo de la Marca España. Hacía declaraciones de solidaridad con los fallecidos y ayuda al gobierno francés tras los sucesos dramáticos de París vendredi le soire. El ejército islámico había ejecutado una acción militar a través de yihadistas teniendo como objeto la población civil, en respuesta a los bombardeos por parte del ejército francés en territorio del denominado Estado islámico.

Pero la Vicepresidenta eludía totalmente la más ligera mención al Estado Islámico y acciones militares de cualquier tipo. El “enmarcado” de la noticia se produce mediante la palabra “terrorismo”, un vocablo cargado de simbolismo político social terroríficamente negativo. De este modo el marco connotativo incorpora al mensaje la resonancia suficiente para llegar a la audiencia más numerosa del modo más efectivo, lo cual cobra extraordinario relieve en momentos de incertidumbre.

Consiste este proceso en seleccionar y resaltar determinados aspectos de los acontecimientos para conectar con los marcos mentales preexistentes en el auditorio y de ese modo interactuar en el campo del pensamiento colectivo con objeto de promover una determinada interpretación, análisis, evaluación y solución al problema que se plantea en el enmarcado de la noticia. Pensamiento teledirigido que debe entenderse como un sesgo argumentativo, lo cual ocurre de modo sistemático e implícito en los medios de comunicación de masas, un mensaje raíz que impregna a su vez de modo secundario las redes sociales.

Son estas declaraciones de la Vicepresidenta desde luego muy meditadas por el ejército de colaboradores en estrategias de comunicación al servicio de no sabemos quién ni qué poderes ocultos.
Estos estrategas del poder de convicción, artífices a sueldo de la argumentación persuasiva, han leído bien las traducciones de la Retórica de Aristóteles. Así, bien acompañados, transitan por las vías del márketin político sin un horizonte más lejano que las próximas elecciones generales del 20 de diciembre. Es la propia razón de ser en la oligarquía de partidos dominante: la lucha por el dominio emocional de los posibles votantes. Han perdido el oremus, que dirían los laicos. Han perdido el norte, que dirían los marineros. O han perdido la vergüenza, que diría mi amigo Carlos.

Piensan estos gabinetes de comunicación política que el pueblo es una masa amorfa a la que no hay que tener ningún respeto, pues saben bien que son instrumentos de poder político, que se ejerce modelando la mente de las personas a través de los mass media. La gente tiende a creer lo que quiere creer, y por eso han imaginado que los españoles somos seres carentes de voluntad, a los que se les tiene que dirigir en sus creencias, pues de allí brotará la voluntad, de la cual son dueños en el plano colectivo.
Sabe bien la Vicepresidenta, como lo saben los órganos ejecutivos del poder, que el miedo y la desesperación son las emociones primarias negativas que conviene exaltar, provocando en los ciudadanos no sólo las mayores audiencias, sino también la mayor sumisión al poder en las denominadas “democracias modernas”.

Se busca así dirigir las voluntades de los ciudadanos convirtiéndolos en sumisos y temerosos, pero en las declaraciones de la Vicepresidenta se da una vuelta más de tuerca, pues se pretende más allá del temor, instar a la cobardía y la pasividad. Se quiere provocar el pánico en la población, hacernos creer que estamos ante una batalla perdida ante el “terrorismo yihadista” y lo único que resta es lamentarse, llorar desconsoladamente. Las arengas de los generales ante el ejécito dispuesto para la batalla son ya historia de Occidente. Alejandro Magno, Julio César, Aníbal, han dejado paso a la cobardía instucionalizada al servicio de la aterrorización de las masas por el poder aprovechando la barbarie “terrorista”.

Concluyendo, pura teoría de comunicación tales declaraciones vicepresidenciales. A partir de lo que conocemos sobre la inteligencia afectiva y su efecto sobre la comunicación global y adoctrinamiento de masas, las emociones primarias son de modo positivo el entusiasmo y la calma, y de modo negativo la depresión y el miedo.

Son los descubrimientos de la neurociencia y de la psicología cognitiva: la toma de decisiones en el ámbito político está regida por las emociones. Es decir, no pensamos por nosotros mismos, pensamos a traves de nuestras emociones, que son mucho más que una mera extensión del argumento, y resultan elemento clave de argumentación a la hora de animarnos a actuar y dar un paso al frente.

Por eso las declaraciones de la Vicepresidenta me han sumido en un grave dolor, porque incitan a la cobardía y sitúan esta actitud otrora vil y censurable socialmente, en lo más alto de la escala de valores ahora propuesta mediáticamente.

Pero a veces se equivocan. Es política de cobardes al servicio de las estadísticas del crecimiento económico y la manipulación social. Olvidan que el carácter, el ethos, es también un decisivo elemento en las claves de la argumentación. Olvidan que el temor, el amedrentamiento y la cobardía de quienes gobiernan difícilmente convencerán a nadie de nada.

Y también olvidan estos apóstoles de la cobardía que Internet es un espacio para la libertad y un agente primario en la construcción de modelos de pensamiento.

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